El Caballero de la Armadura Oxidada

La mayoría las personas cargamos con una armadura.

Una pesada armadura que un día nos pusimos por protegernos y que con el tiempo comienza a ser parte de nosotros hasta tal punto, que dejamos de verla, olvidamos que la llevamos puesta y comienza a hacernos daño.

Quitarnos la armadura y vencer a nuestros dragones sin ella, es la mejor forma de volver a recuperar la confianza en nosotros mismos y en el mundo.

Hace 15 días entramos Dayron y yo a una biblioteca pública en Mijas Costa, él quería dar una vuelta a los libros de animales y yo me fui a revisar qué es lo que tenían en la sección de crecimiento personal.

Acabé cogiendo un par de libros, uno de Louis L. Hay (que necesitaba leer) y  El Caballero de la Amadura Oxidada de Robert Fisher.

Hace un año nos habíamos marchado de Mijas, y antes de irme devolví unos libros que tenía de la biblioteca, entre ellos, estaba este último que había dejado a medio leer, pero yo ya no lo recordaba.

Comencé a leer el libro y al fijarme en la fecha de entrega que me daban (24-4-18) me doy cuenta de que alguien lo había cogido por última vez hace un año (6-3-17), fue entonces cuando recordé que había sido yo y que lo había dejado a medias. Este libro me estaba esperando.

El Caballero de la Armadura Oxidada

– La mayoría  de la gente está atrapada en su armadura- declaró el rey.

-¿Qué queréis decir?- preguntó el caballero.

-Ponemos barreras para protegernos de quien creemos que somos. Luego un día quedamos atrapados tras las barreras y ya no podemos salir.

El Caballero de la Armadura Oxidada es un libro que con tan solo 93 páginas, mucho humor y una lectura muy fácil, es totalmente recomendable para todos los públicos (desde niños a adultos), ya que en realidad es un cuento.

Un cuento que deberíamos tener todos en nuestra estantería y releerlo cada X tiempo, pues en cada página tiene una lección nueva para darnos, y siempre vas a encontrar esa que se adapta a ese momento de tu vida. Para mí es un clásico del desarrollo personal que puedes tener junto a libros como El Principito o ¿Quién se ha llevado mi Queso?

Yo ya lo he leído tres veces (bueno, dos y media), la primera fue hace más de 10 años, porque no paraban de recomendármelo, la segunda ahora. Y le estoy dando una tercera vuelta más con mi hijo.

Por momentos su lectura me recuerda a la película La Princesa Prometida, aventuras caballerescas con un acertado toque de humor. Si os gusta esta película no dudéis en leer el libro, yo llegué a tener una pequeña confusión sobre si lo habría escrito el mismo autor, ya que los dos son guionistas de cine, y Willian Goldman (guionista de La Princesa Prometida) ya había inventado a Simon Morgenstern (de pequeña creía que este era el escritor), diciendo que este era el autentico autor de la historia.

Pero no estoy escribiendo hoy para hablar de mis películas favoritas. Seguramente si habéis oído a alguien hablar de este cuento, os dirá lo mismo que yo: “Tienes que leerlo”. No conozco a nadie que lo haya leído y no le haya gustado, solo una persona ciega podría hacer una mala crítica de él.

Su armadura no le dejaba apenas sentir nada, y la había llevado durante tanto tiempo que había olvidado como se sentían las cosas sin ella.

Me encantaría poner todas las bonitas frases y lecciones que hay dentro de él, pero tendría que escribiros el libro completo y eso no lo voy a hacer. Y es que cada cada página y cada frase no tienen desperdicio.

En breve resumen os puedo contar que trata de un caballero que queda encerrado en su armadura y tiene que hacer un largo viaje de conocimiento para despojarse de ella, en este viaje aprende y descubre muchas cosas que no sabía, como amarse a sí mismo o ponerse en el lugar de los demás, entre otras.

Aunque su lectura es corta, llegas a meterte a fondo en la historia y el final, por lo menos a mí, me resultó muy emotivo.

Solo podéis amar en la medida que os amáis a vos mismo.

¿Conoces realmente tu armadura?

Aunque podríamos pensar que tenemos tan solo una armadura, en realidad a lo largo de nuestra vida terminamos cargando con muchas de ellas. Yo misma desde pequeña he sido consciente de algunas y hoy por hoy empiezo a darme cuenta de muchas más.

Desde que tengo uso de razón quise ser una persona sana, de niña pensaba que jamás fumaría ni bebería alcohol, recuerdo muy bien haberlo dicho y pensado más de una vez. Sin embargo, 6 o 7 años de bullying pueden hacer mucho daño, y con 12 o 13 años acabé fumando con mis compañeros de clase a escondidas, no por curiosidad, sino porque hacer eso se convirtió en una armadura para que me respetaran. ¡Una gran estupidez! Pero hizo su efecto y dejaron de verme como lo hacían, debe ser que ya no les parecía tan tonta (paradógico).

Me topé con mi primera armadura un año más tarde, cuando me dí cuenta que no podía dejar de fumar. Lo pasé mal, ya que no había cumplido con mi esencia. Durante años se convirtió en mi primer objetivo, cada vez que hacía una lista de objetivos, ese era el primero. Finalmente con 25 años lo conseguí y me desprendí de esa armadura.

Pongo este ejemplo porque creo que es sencillo de entender. Como este me han pasado muchos más y estoy segura que os sentís identificados. Pero la peor armadura no es la que se ve, sino la que no se ve. Esa conducta de hacer algo en contra de mi esencia para conseguir respeto, admiración o cariño, se grabó en mi subconsciente y seguí usándola durante muchos mas años, sin reconocerla. ¿Os identificáis otra vez? Seguro que las tenéis parecidas.

¿Como deshacerte de tu armadura?

Está claro que no tenemos solo una, llevamos encima muchas armaduras, de unas somos conscientes y de otras no, y de unas será más fácil desprendernos que de otras. En mi caso creo que apuntar continuamente en una hoja de papel el objetivo de dejar de fumar, fue un paso importante para que lo hiciera.

Por eso, creo que es fundamental escribir sobre nuestras armaduras a medida que nos damos cuenta de ellas. Anotarlas nos hará traerlas del subconsciente al consciente y desde este último podremos desarmarlas. ¡Zas!

Así que, si sientes que hay algo que no encaja dentro de ti, vete al castillo del silencio, haz introspección, rebusca y anota todo lo que te guste y lo que no. Una vez que hayas rebuscado y traído del interior al exterior, podrás realizar esos cambios. Recuerda siempre que los cambios son de dentro hacia afuera. No metas a nadie más en esto, olvídate de buscar culpables, puede que la vida te haya hecho mucho daño, pero ahora es responsabilidad tuya estar bien contigo mismo.

Es importante encontrarse con uno mismo, aunque a veces no nos guste lo que veamos. Pero eso no es malo, esa es la primera puerta hacía tu crecimiento personal.

Y recuerda:

Cuanto más gruesa es la armadura, más frágil es el ser que la habita.

8 comentarios en “El Caballero de la Armadura Oxidada

  1. Hola. Me alegro de verte por aquí de nuevo. Se te echaba de menos.
    Es curioso que saques este tema, la verdad. Me viene muy bien para explicar lo que me ha pasado hace poco. Sufrí un rechazo amoroso hace unos días. Me declaré a una persona de una forma que jamas había hecho con nadie y fui rechazado totalmente. La persona que me rechazó lo hizo con toda la razón. Me había portado como un miserable durante mucho tiempo y ella, tuvo la clase y el buen gusto de ponerme los puntos claros. Con reproches y con algo de enfado, pero como digo de una manera exquisita.
    El golpe fue brutal, de hecho todavía me estoy recuperando. Estuve todo ese tiempo, en el que me porté como un tipo despreciable, usando una armadura que hacia que no me diera cuenta de que realmente me pasaba, que era que la quería de verdad. Jugué con sus sentimientos y con los mios. Por miedos, convencionalismos, prejuicios..etc. Algo que yo además le decía que no había que tener… Lamentable.
    Es tarde ya, pero haberla querido, y sobre todo haberla conocido, ha hecho que aprecie las cosas de una manera más sencilla. Más real, que era algo que no había experimentado en mucho tiempo atrás. Gracias a conocerla a ella me he vuelto más espiritual, mas agradecido. Desde aquí le doy las gracias de todo corazón por quitarme esa armadura. Me quedan algunas otras. Pero eso es otra historia…

    Compraré el libro. En cuanto lo lea, te escribiré para hacerte mi critica.

    Un saludo.

    • Hola.
      Vaya, lo siento mucho. Las armaduras pueden hacernos mucho daño, lo importante es que te hayas dado cuenta y puedas aprender de esta experiencia. Son las experiencias mas fuertes las que más nos enseñan.

      Las personas no pasan por nuestra vida por casualidad, y seguramente esta chica apareció en tu vida para enseñarte algo, o hacerte consciente de algún problema que llevas cargando mucho tiempo y deberás solucionar. Por lo que cuentas además, veo que te hacía de espejo.

      Mira el lado positivo de todo esto, has sido capaz de ver tu armadura y a partir de ahí puedes trabajar en volver a recuperar tu verdadero yo. No es fácil recuperarlo porque llevamos mucho tiempo con la armadura, pero es importante no dejarlo pasar y esforzarnos en hacer esos cambios para no volver a revivir las mismas cosas.

      Te deseo mucha suerte.

  2. Hola.

    Me leí el libro y me ha encantado. Es muy recomendable. Se lee en 30 minutos.

    Habla de los problemas cotidianos que tenemos todos y como poder compaginarlo. Trabajo, familia, relaciones, etc.
    Nos ponemos armaduras para no afrontarlas y una vez que te las quitas o lo intentas, afloran todos los sentimientos que los tienes escondidos detrás de esa armadura o armaduras. En eso estamos Beatriz, intentando desprenderme de ellas. Gracias por la recomendación del libro. Es una gran metáfora para descubrirlas.

    Un saludo.

  3. Lo releí con mi hija en un viaje que hicimos hace poco. A cada página que leíamos, comentábamos

    Saco conclusiones muy interesantes a pesar de tener solo 8 años. Entendió la temática del libro enseguida.
    Ahora se lo he dado a su hermano que es mayor y cuando lo lea, le he dicho que me diga que le parece. Seguro que al ser mayor que su hermana lo verá con otros ojos. Expectante estoy de que me cuente…

  4. Linda reflexión y excelente cuento para ponerlo como ejemplo. Un libro que, junto al Principito, han hecho de la reflexión un baile con la imaginación. Un saludo!

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